sábado, 18 de octubre de 2014

La prueba de Artemisa


El mal y el bien, confrontados desde sus orígenes, sumieron la tierra y el reino de los dioses en una guerra oscura que dictaba el final de una era. El caos, la maldad, seres que traspasaban la barrera de la razón, dioses que abusaban de su poder y humanos ignorantes del peligro, obligaron a la temida y amada diosa Artemisa a reclutar un ejército que siempre mantuviera cada batalla como la penúltima. Los Cazadores Oscuros.

Enervada y golpeada en su orgullo de diosa, encontró la forma de atraer a valerosos hombres y mujeres a la causa. Cuando uno de ellos moría de forma injusta o de una manera brutal, la fuerza y la furia de sus gritos clamando venganza resonaban como el eco en los salones del Olimpo. Ante ello, Artemisa se dirigía al agraviado para ofrecerle un pacto. Su alma y obediencia eterna a cambio de la venganza.

La diosa, debido al odio y el ansia de sangre que veía en sus ojos, sabía que su mente irracional tomaría la decisión por él, cerrando el trato. Y así era. Una vez aceptado, el nuevo Cazador era marcado con el símbolo de la diosa, allí donde ella posaba su mano, para quitarle el alma ya vendida. Una vez con ella en su poder, al Cazador se le concedía un día entero para vengarse de aquellos que lo ultrajaron a lo largo de su vida. Un Acto Único de Venganza.

Cuando las veinticuatro horas acababan, Artemisa los enviaba a ser entrenados por Acheron, el dios Atlante y líder de los Cazadores Oscuros. Y una vez acabado su entrenamiento, eran asignados a una ciudad o localización donde debían proteger a los humanos de los seres que luchaban por arrebatarles sus débiles almas, y ceñirse a la solitaria y fría vida de un Cazador Oscuro. “No le digas a nadie lo que eres. Estás solo”.

Pero… ¿Cuánto tiempo puede resistir alguien vagando en la oscuridad? ¿Cuánto puede aguantar el corazón sin alma de un Cazador enjaulado? La tan ansiada venganza tuvo un alto precio que pagar. Mas la tan deseada libertad arrastrará consigo una penitencia aún mayor, pues deberá dejar paso a la luz en su vida. Deberá dejar atrás la odiosa y cómoda soledad, para aceptar que alguien camine a su lado, ya que sólo podrá ser libre cuando su corazón encuentre a alguien que lo ame lo suficiente como para pasar con éxito la prueba de Artemisa.
 
Esa persona deberá sostener el medallón ardiente que contiene el alma del Cazador con las manos desnudas, y apretarlo entre ellas, sin dejarlo caer, sobre la marca del doble arco de Artemisa. Sin embargo, el medallón quema como si estuviese al rojo vivo, tanto que suele dejar una marca en la palma de la mano. Si la persona escogida no consigue aguantar el dolor y deja caer el medallón antes de que este se enfríe, el alma del Cazador Oscuro se perderá para siempre, y se convertirá en una Sombra. Una existencia maldita, que nadie puede ver ni oír, que siempre tiene hambre y sed, y sólo un oráculo será el único capaz de contactar con él. Mas, si la persona elegida consigue superar el ritual, el Cazador se transforma en mortal con la misma edad que tenía cuando murió, recupera su alma, y obtiene uno de los mayores dones de una vida humana: La libertad de elegir cómo y junto a quién vivir el resto de sus días.
 
(Relato creado en base a la saga Cazadores Oscuros, de la reconocida autora Sherrilyn Kenyon)


 ¿Y tú, te dejarías marcar a fuego por recuperar el alma de la persona a la que amas?
¿Conoces la saga en la que se basa este relato?

4 comentarios:

  1. Hola,
    No conocía ni la saga ni el relato.
    No soy muy fan de la mitología.
    Un besito, nos leemos^^

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  2. El relato me ha enganchado desde el principio porque estas historias siempre me han llamado la atención... No conocía esta saga pero ahora mismo me pongo a investigar sobre ella porque me parece que la devoraré enseguida jejejeje ¡Besitos!

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  3. Muy interesante el relato y como dice Angy a investigar se dijo porque la saga debe ser fascinante.

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